martes, 11 de diciembre de 2007

SI VIENES A MI...




Si vienes a mí, hazlo vestida...
Vestida con tus juicios y prejuicios, con tus dudas y tus miedos.
Vestida con tu noche y el silencio de tus secretos inconfesables.
Vestida con tus celos y tus recelos, con la mirada baja de quien siente el rubor de la vergüenza.
Si vienes a mí, no vengas desnuda... Ni de cuerpo ni de alma.
Llega a mí con la dulce timidez de quien no se atreve a llamar, con la confusa sensación de haberte equivocado de camino, con el pulso acelerado por el temor agridulce a lo desconocido.
Si vienes desnuda, date la vuelta. Vístete primero.
Que para alcanzar la libertad de tus deseos, has de llegar vestida.
Vestida de ti misma, de lo que eres, de lo que piensas, sientes y deseas.
Si llegas desnuda, no creeré en ti.
Si vienes desnuda, puedes marcharte...
Porque no podrás entregarme tu desnudez, si ya estás desnuda mi niña...

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