lunes, 10 de diciembre de 2007

REFLEJO...




Reflejo de ti misma, tú frente a ti, a solas contigo en la íntima soledad de tu habitación. Muéstrate desnuda, contempla en el espejo la desnudez absoluta de tu cuerpo, de pie, enfrentada a tu imagen retadora, a tus ojos que escudriñan tu mirada temerosa. Mírate con ojos profundos y lascivos, llénate de deseo, enamórate de tu ser idéntico y complementario, distinto sin embargo en sus sueños ocultos, en tus sueños reflejados en la mujer que contemplas frente a ti, imagen de ti misma, verdadero yo de tu auténtico ser.

Arrodíllate... Es una orden que te grito y que te grita tu imagen reflejada. Póstrate ante mí, ante ella y ante ti, sometidas frente a frente, sumisas de rodillas, a merced la una de la otra. Bésate, acaríciate, fúndete contigo misma, tus labios que buscan tus labios, tus pechos apretados en tus pechos, tu vientre agitándose contra tu vientre, tu sexo humedeciendo tu sexo... Penétrate hasta alcanzar el orgasmo compartido... Escúchala gemir... Escúchate gemir...

Tú y tú a solas... Pero solo tú -y no ella- te entregarás a mí...

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