
No te sueltes, cielo, que en este camino precisas mi mano apretando la tuya. No te sueltes nunca que el camino es largo y te da mi mano fuerza y esperanza.
Caminar conmigo es vencer los miedos y escalar la vida en busca de vida.
No te sueltes nunca que yendo conmigo todo te será realmente alcanzable.
Mira, si tropiezas, si caes en la noche, mi mano sostiene tu leve cansancio. Si tienes mi mano no importan las piedras ni importan barrancos ni oscuros abismos.
No te sueltes, cielo, no te sueltes nunca...
Que no sabrás dónde ir si no tienes mi mano...
Que no sabré dónde ir si no tengo tu mano...
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